Durante nuestro viaje, tuvimos tres dispensarios y prestamos cuidados médicos a muchas personas Hondureñas que no tienen otra manera obtener el cuidado médico o la medicina. Después de llegamos nosotros, con nuestras maletas de medicina, tuvimos que organizar toda la medicina y separarla en grupos los cuales llevaríamos a los pueblos diferentes. Para sobre cuatro horas durante el primer día nosotros contamos e hicimos bolsas, cada con treinta pastillas, para dar a los pacientes como medicina para un mes. Cada paciente recibió los vitaminas, y usualmente los analgésico también. Por eso, necesitábamos muchas maletas. Contar la medicina fue trabajo muy aburrido y tedioso, pero escuchamos a la música ‘reggaetón’, y por eso era muy divertido.
Cuando llegamos a un pueblo, siempre era una línea muy, muy larga con personas de todos edades esperando para nosotros. Algunos caminaron por horas, sin carro, ni bicicleta, ni caballo, y a veces, ni zapatos. Tuvimos cuatro posiciones: después del paciente se registró, escribiríamos lo que problemas médicos tuviera. Si tenía menos de diez años, le pesaríamos, y si tenía más de cuarenta años le tomaríamos la presión sanguínea. Era muy interesante hablar con ellos en español, porque hablaron muy rápido, y tuvieron muchas palabras diferentes para sus partes del cuerpo, y por eso, a veces estaba preocupada que no escribí exactamente como describieron a sus problemas. Escribimos sus historias médicos también, y era embarazoso cuando necesité preguntar las chicas si estuvieran embarazadas. Entones, el paciente fue a visitar con el doctor y recibió la medicina que el/la doctor(a) recetó.
También, tuvimos un cuarto como un consultorio dental donde los pacientes sacaron muchos dientes de los pacientes quienes tuvieron infecciones. Nosotros nos movimos a los trabajos diferentes y adquirimos experiencia con la práctica. Me gustaba mucho cuando estaba en la sombra de un doctor porque aprendí por observación cómo un doctor puede ver tantas personas con tan rápido, hablando con cada persona por sólo tres minutos, más o menos. Era muy común para el paciente quejarse de muchísimas problemas, porque quería mas medicina, el que salvaría para el futuro cuando no podría obtener la medicina con urgencia, como podemos. Muchas veces el doctor me diría que el paciente estaba diciendo mentiras, pero el doctor todavía recetaría la medicina si la enfermedad estaba muy común, porque era probable que alguien en su familia se pusiera malo. En adicción, me gustaba enseñar a los chicos cómo cepillarse los dientes en círculos para lavarlos mejor. Damos un cepillo y un tubo de paste a cada chico, que tendrán para mucho tiempo, porque no tienen el dinero o la oportunidad obtener más.
El mejor parte del aspecto medicina de mi viaje era la felicidad en las caras de los pacientes y su agradecimiento. También, era interesante que muchas veces pudiéramos ayudarles con ademanes si no sabríamos unas palabras médicas. ¡Qué viaje!
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